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Un nuevo grupo de líderes de opinión, denominados tecnoinfluenciadores,
utiliza sólo la tecnología más avanzada para transformar los comportamientos
de compra y representan una evolución respecto a los e-influenciadores, que se
basaban en contactos individuales y en el uso de Internet. “El 86 por ciento
de los tecnoinfluenciadores son personas a quienes su familia, amigos y colegas
solicitan consejos e influyen sobre los productos que estos eligen”, explican.
La nueva generación de líderes de opinión utiliza chats, sitios web, cámaras
digitales, foros de discusión, teléfonos móviles y diarios personales (blogs)
con el fin de crear o modificar la opinión de los grupos de interés,
establecer tendencias y crear rumores acerca de una marca, compañía o
producto.
Este conjunto de profesionales ha sido identificado tras seis años de
investigación de la consultora Burson-Marsteller, que se dedicó en este tiempo
a estudiar el comportamiento de las personas influyentes en Internet en el
sector de la comunicación empresarial, que trabajan también a través de
contactos individuales.
Aunque esta empresa apunta que esta tendencia cobra cada vez más fuerza en
España, no tiene una presencia comparable a la de los Estados Unidos.
Por otra parte, los tecnoinfluenciadores invierten en tecnología según su
satisfacción en calidad, función y precio, factores prioritarios al diseño y
el estilo, mientras que el 42 por ciento de los cuatrocientos consultados
deciden su compra tras conocer los programas de responsabilidad social de la
compañía.
Además, el informe muestra que esta nueva generación de los e-influenciadores
crea rumores tanto en la web como fuera de ella. Este comportamiento lo muestra
que el 46 por ciento de ellos coloca mensajes en paneles de discusión y el 41
por ciento utiliza la mensajería instantánea para transmitir información
sobre una empresa.
La directora de desarrollo del conocimiento en la citada consultora, Idil
Cakim, cree que las compañías tienen la oportunidad de ganarse el apoyo de
estos individuos cuando se pronuncian a través de los diferentes medios.
“Llegar a los tecnoinfluenciadores no se trata sólo de dirigir las
comunicaciones, sino que implica una gestión de la relación personal",
explica. Así, las compañías pueden estudiar sus grupos de interés e
identificar su propio conjunto de tecnoinfluenciadores, invitarlos a
incorporarse a grupos de afinidad, albergar foros de discusión on line que
soliciten las opiniones de estos influenciadores y tomar nota de sus sugerencias
a la hora de crear nuevos productos, planificar medios y programas de
responsabilidad social.
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