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“Claudia
es una joven profesional que acaba de ser despedida de su trabajo dentro de una
mediana empresa donde trabajó los últimos 3 años. Si bien su situación hacía
un mes que le estaba resultando altamente estresante, el despido la afectó
profundamente. Comenzó a sentirse poco valorada, insegura de sí misma y con
muchas ganas de quedarse en su casa sin moverse ya que creía que nada valía la
pena. Estuvo así durante un mes, lapso en el cuál engordó 8 kilos y comenzó
a tener ataques de llanto repentinos. Al cabo de otra semana Claudia comenzó
una terapia donde fue aprendiendo que un despido no implica una descalificación
a ella como persona. Al cabo de dos semanas pudo encontrar otro trabajo en
mejores condiciones que el anterior.”
Un
despido laboral es uno de los momentos mas dolorosos y estresantes de nuestra
vida. Casi nadie que haya sido despedido tiene gratos recuerdos del mismo. Y el
90% suele referir que al día siguiente del despido, su autoestima y
valoración tiende a caer en forma muy marcada, pudiendo ello terminar en
una serie de enfermedades psicosomáticas y adicciones al alcohol o las drogas.
El
despido es un evento que marca el fin de un momento donde estábamos ganando un
dinero que nos permitía sustentarnos. Tanto si nos agradaba o no, el trabajo
representa simbólicamente nuestra capacidad para valernos por nosotros mismos, expresar nuestro talentos y el poder conseguir cierto
status y reconocimiento. Así que en mayor o menor medida, un despido puede
generar una recaída muy fuerte en nuestro estado de bienestar y salud. Al mismo
tiempo quienes rodean a la persona que ha sido despedida, familiares, pareja y
amigos pueden verse afectados por esto en forma
significativamente negativa.
¿Qué podemos hacer para
afrontar en forma adecuada el despido?
Aquí van algunas sugerencias
para lidiar con este momento y evitar enfermedades y deterioros en nuestra
calidad de vida.
Acepta tus emociones: Ser despedido es doloroso, más allá que lo
hayas buscado o no, es un momento donde puedes sentir muchas emociones
que estaban sepultadas en tu inconsciente y afloran con la fuerza de
un volcán. Así que primero acepta el dolor, la rabia o tristeza que
puedas llegar a sentir. No hay nada peor que intentar tapar esos sentimientos
con algo. Permítete sentir lo que haya dentro de ti sin juzgarte.
Despido no es una descalificación
hacia ti: Ser despedido suele
ser asociado a una descalificación personal en vez de ser visto como una
oportunidad para obtener algo mejor. Sería bueno que dediques tiempo a ver que
aprendiste en tu ex -trabajo y que factores puedes dedicarte a trabajar en ti
mismo para un próximo. Quizás descubras que precisas mejorar tu nivel de
autoestima, o capacidad para vincularte mejor con las personas. O simplemente
que aquel no era el trabajo destinado para desarrollar tus potencialidades.
Comparte y expresa lo que sentís: Una vez que has
reconocido dentro tuyo lo que sientes por haber sido despedido, permítete
compartirlo con las personas de tu entorno más cercano como la familia y
amigos. Pedir apoyo, consejos y feedback a ellos o a algún profesional puede
traerte valiosas oportunidades de crecimiento y reflexión que te lleven a la
obtención de un nuevo empleo con el plus de una mayor conciencia de tus
fortalezas y debilidades.
Visualiza lo que quieres y
manos a la obra: Una vez que has
expresado tus emociones y obtenido algunas sugerencias, dedícate a visualizar
aquel empleo junto a las condiciones laborales donde puedas sentirte pleno,
creativo y a gusto. Junto a ello desarrolla un plan con
metas destinadas a conseguir aquel trabajo. Y manos a la obra.
Lic. Pablo Nachtigall – Psicólogo
http://psicoholistica.tripod.com/psicologiaholistica/
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