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Uno de los rasgos distintivos de las personas con Síndrome de Burnout es
la dificultad para poner límites y decir
Uno de los rasgos distintivos de las
personas con Síndrome de Burnout es la dificultad para poner límites y decir
“no”.
Se trata de personas autoexigentes
y perfeccionistas, que se sobre-implican en el trabajo, se esfuerzan al máximo
(esfuerzo entendido como ‘sacrificio’) para cumplir con todo lo encomendado.
No importa el costo. No pueden dejar tareas inconclusas, más allá de su
agotamiento.
Lo que sucede en estos casos es que su
auto-imagen y su auto-estima se sostiene en la aprobación de los otros,
y se esmeran aún sobrepasando sus límites naturales, para que así sea.
Uno de los ejemplos más claros
aparece en el ámbito del trabajo, donde tienen mayor dificultad en poner límites.
Entonces, es frecuente que acepten responsabilidades que luego sienten que no
podrán sostener, ni física ni emocionalmente. Usualmente, tienen cargos
laborales que temen perder si no cumplen con todo lo prometido o lo que les piden; y es esto, precisamente, lo que
les juega en contra a la hora de defender sus derechos.
Marcela, 40 años, dos hijos de 10
y 13 años, vive con ellos y su marido. Ocupa un alto cargo gerencial en una
empresa internacional dedicada a la logística. Se la percibe triste, muy
agotada, y manifiesta que últimamente estaba padeciendo fuertes cefaleas. Sentía
que realizaba todas las tareas “porque sí, porque así debe ser”, aunque no
estaba motivada.
El proceso, revelador para ella, fue
invitarla a conectarse con las áreas de su vida, y que visualizara lo más
claramente posible qué tiempo y energía le dedicaba a cada una. Así, pudo
darse cuenta de que gran parte de su tiempo personal y profesional estaba
dedicado al trabajo, con la triste sensación de no poder resolverlo excepto
renunciando. Esta alternativa le
provocaba mucha desazón, ya que no sólo le había costado muchos años y
‘sacrificios’ llegar a su puesto gerencial, sino que se sentía privilegiada
por pertenecer a una empresa que le ofrecía excelentes condiciones laborales.
Desde lo que podemos denominar el
“principio de realidad”, renunciar al trabajo no era la alternativa más
apropiada, sobre todo cuando se lo necesita para vivir, progresar y
desarrollarse en áreas de interés en la vida.
Es importante que el lector considere
que tomar decisiones en momentos de abatimiento, al límite del Burnout, puede
llevarnos a cometer graves equivocaciones, de las cuáles rápidamente podemos
arrepentirnos y quizás, no haya vuelta atrás.
Marcela se enfocó en descubrir la
posibilidad de vivir más armoniosamente sin necesidad de renunciar a su
trabajo. ¿Cómo? En este caso,
descubrió su gran sometimiento a los pedidos de sus jefes. Entonces, creó una
herramienta de “auto-consulta” ante ciertos pedidos que le llegaban.
Hasta ahora había actuado sin demasiado discernimiento sobre la
factibilidad –o no- de poder cumplir, dejando de lado sus tiempos, necesidades
y prioridades.
El ‘juego de roles’ fue muy útil
en este caso. Durante largo tiempo, Marcela ensayó modos alternativos de acción
frente a esos momentos cruciales, para que, integrando los pedidos de los jefes
(mundo externo) pudiese auto-consultarse (mundo interno), registrando así sus
tiempos y necesidades.
En una primera etapa, Marcela percibió
cuántas situaciones la habían, literalmente, “arrastrado” en la vorágine
del día a día, sin haber tenido la chance de elegir hacerlas.
Cambiando el “debo” por el
“quiero”, Marcela aprendió a decir que no cuando evaluaba que era prácticamente
imposible cumplir con lo que se le pedía; y, a la vez, re-negociar los términos
en los que aceptaba esas tareas, en un principio de ganar = ganar con sus jefes.
El resultado: mayor sensación de
libertad; menos carga emocional; optimización del rendimiento laboral;
apreciación del tiempo personal y los valores esenciales de su vida, y,
finalmente, la ansiada conquista del equilibrio.
* Extracto del libro “PREPARADOS…
LISTOS… OUT”
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