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Hoy eres estudiante y tienes que realizar una exposición delante de tus compañeros;
mañana formarás parte de una empresa y tendrás que presentar reportes internos
frente a una o más áreas de la misma, o bien deberás estar continuamente haciendo
presentaciones para potenciales clientes. Las intervenciones en público estarán
presentes durante toda tu vida profesional y debes estar preparado, pues por
muy bueno que seas para improvisar hay ocasiones en la que tu labia no será
suficiente.
Cualesquiera sea la naturaleza de la exposición, y por mucho despliegue tecnológico que utilices, siempre es necesario tener notas o apuntes. Pero no se trata de que tengas a la vista la información completa del tema en cuestión, aunque creas que la clave está en aumentar el tamaño de las letras hasta hacerlas absolutamente visibles desde tu posición. En tal caso, la tentación de leer sería demasiado grande, tanto como la de tus oyentes de concentrarse en otra cosa o incluso de pegar sus buenas pestañadas… Tus apuntes tienen que ser algo así como el esqueleto de la exposición, de manera que te permitan estructurar la presentación, "calibrar" el tiempo necesario y, lo más importante, no olvidar nada de lo que debes decir. Si tienes que tomar la palabra por primera vez, no olvides que se trata de un ejercicio difícil que no se improvisa. Por lo mismo, no te sientas ridículo ensayando frente a un espejo la noche anterior a la presentación; no dudes en repetir lo que vas a decir, pero no intentes aprender el texto de memoria. Confía en tu espontaneidad. Con la ayuda de tus apuntes, tu exposición tendrá una estructura u será eficaz, y transmitirás tu mensaje sin dejar la impresión desagradable de que ha sido escrito. Las notas para una exposición de ideas deben comprender: el plan, las diferentes partes del discurso, alguna palabra clave que te permita no olvidar las anécdotas que puedan servir para ilustra una idea, y eventualmente una frase destacada para poner fin a la conferencia. Ciertos temas exigen también un sumario, que tiene la ventaja de dar a los oyentes una vista de conjunto sobre lo que va a ser la conferencia. Aunque tu caligrafía no sea la mejor, tus apuntes deben estar redactados de una forma muy legible, aunque lo ideal es que el texto lo escribas en el computador. Una buena idea es que el margen izquierdo de la hoja sea de un tamaño mayor al habitual, para que tengas un espacio en blanco en el cual ir anotando indicaciones sobre la marcha (preguntas, algún ejemplo que se te ocurra en el momento), y también es buena idea ocupar ese espacio para anotar, por ejemplo, los documentos que piensas leer, o si mostrarás algún video etc. El mayor o menor detalle de las notas dependerá de cuan profundamente conoces el tema al que te referirás: si no estás muy familiarizado con lo que vas a decir te conviene desarrollar más ampliamente tus apuntes.Una última sugerencia: aunque conserves en la memoria de tu PC el texto íntegro, guarda los apuntes que ocupaste para la presentación, pues pueden servirte varias veces más y podrás introducir mejoras o nuevas ideas en ellas.
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