|
Independientemente de cuáles sean las preguntas, no hay ninguna que sea
sencilla a la hora de una entrevista para un empleo, porque es todo lo contrario
de una conversación casual. Pero lo más difícil suele ser contestar las
preguntas que tienen respuesta abierta; son un área de peligro, a menos que
usted se prepare adecuadamente. He aquí las 10 preguntas difíciles, y consejos
para responder mejor.
1- ¿Por qué se fue (o desea irse) de su empleo anterior?
Esta averiguación suele ser la más emocional y difícil para la persona que
ha sido despedida. Si uno no está preparado con una respuesta, el entrevistado
puede sentir vergüenza y pasar un mal rato, hasta arruinar el resto de la
entrevista cuando se da cuenta de que no está dando una buena impresión. Debe
encontrar una respuesta que sea verdadera, pero que no dé una mala imagen de
usted, de la empresa, o de nadie de allí. Debe evitar dar la impresión de que
alguien hizo algo mal. La explicación debe ser breve, no más de dos o tres
oraciones. Luego deje de hablar. No trate de extenderse o desarrollar el tema,
porque lo único que logrará es que le hagan más preguntas.
2- ¿Por qué le interesa nuestra empresa?
La mayoría de los empleos que logran los buscadores eficientes nunca fueron
publicados. Muchos ni siquiera existían al momento de la visita del
solicitante. Si usted trata de responder en forma específica explicando la
forma en que encajaría, puede estar poniéndose limitaciones. En cambio, cuéntele
al entrevistador qué tan eficaz es en lo que hace, y demuestre que está bien
calificado con sus logros de modo que la empresa podría beneficiarse con algo
similar. Deje que sean ellos los que piensen cómo encajaría en sus planes.
La estrategia para tener éxito en una entrevista laboral consiste en ser la
persona que el entrevistador quiere que uno sea, dentro del límite de nuestros
propios talentos. Esto se logra al prestar atención a las indicaciones respecto
de qué desea escuchar nuestro interlocutor, y responder adecuadamente.
Lo que todos los entrevistadores buscan es la respuesta a la pregunta básica de
por qué deberían contratarlo a usted en vez de a los otros seis candidatos
igualmente calificados. La forma en que usted refleje la imagen del candidato
ideal para ellos por lo general habrá de determinar si le hacen o no la oferta.
De más está decir que debe permanecer siempre dentro de los límites de la
verdad, y no cometer el error de tergiversarse a usted mismo. En la actualidad,
los empleadores están investigando cada vez con mayor profundidad ante la
extendida preocupación por la ética en el trabajo, de manera que cualquier
falsedad personal que usted declare luego le jugará en contra...
3- ¿Qué es lo que usted hizo bien?
La respuesta a esta pregunta es definitoria, y puede llevarlo tanto al éxito
como al fracaso en su búsqueda laboral. Lo que el entrevistador realmente desea
saber es qué puede hacer usted por la empresa, y por qué habría que
contratarlo a usted y no a los otros varios candidatos que están igualmente
capacitados.
A este respecto, el entrevistador desea saber no sólo qué tan eficaz es usted,
sino también si hay algo de usted que podría ocasionar problemas. Evite este
último tema y dedíquese a citar ejemplos específicos de cosas que hizo en su
último empleo, adjudicándose el mérito cuando corresponda en lo que se
refiere a programas iniciados y tareas cumplidas. En su preparación para esta
pregunta de tanta importancia, usted deberá enumerar los puntos que desea
mencionar y dejar bien establecidos, de manera que intente memorizarlos.
Asimismo, al concentrarse en los casos específicos de lo que realizó, usted
está utilizando con éxito la técnica sin pasar por fanfarrón. En nuestra
experiencia, fácilmente el 60 por ciento de la gente que pasa por una
entrevista laboral no consigue la oferta debido tan solo a que no saben
venderse. Excepto para los candidatos a los niveles de entrada Juniors, el
empleador va a estar mucho más interesado en sus antecedentes laborales que en
su formación universitaria. Usted debe mencionar esta última, pero lo que
tiene que hacer primero es hablar de sus logros en su trabajo.
4- Cuénteme acerca de sus puntos fuertes y sus debilidades.
Esta es una de las preguntas estereotipadas más antiguas de las entrevistas
laborales. Para el que va bien preparado es una muy buena señal, porque indica
que el entrevistador no es precisamente un experto. Esto le da a usted la
oportunidad de aprovechar la entrevista y llevar agua para su propio molino. Al
responder la pregunta, debe concentrarse en los puntos fuertes y evitar hablar
de los débiles.
Lo importante que tiene que recordar es nunca decir nada negativo acerca de
usted mismo. Suele haber una tendencia a hacer esto, porque se nos enseña desde
pequeños que tenemos que ser modestos al tratar con otras personas. Pero ese
tipo de actitud no tiene cabida en una entrevista competitiva por un empleo.
Inclusive una declaración aparentemente inofensiva tipo “no tengo paciencia
para la ineficacia” puede ser peligrosa. Puede ser tomada como una señal de
que usted tiene mal genio, es severo con los subordinados o no puede manejar una
situación difícil sin perder la calma.
5- ¿Qué es lo que no hace bien?
Esta es una variación sobre la pregunta anterior, y vale el mismo consejo.
Aléjese por completo de los puntos negativos, o de cualquier declaración que
pueda interpretarse como negativa.
6- ¿Cuál sería el empleo ideal para usted?
Aquí lo que tiene que hacer es describir el empleo que está solicitando, en
la medida que lo conozca. Si en realidad es el ideal o no depende de muchas
variables, pero su objetivo es lograr que le hagan la oferta. Después podrá
decidir si desea aceptarla a partir de negociaciones sobre salario, beneficios y
otros temas. Si usted habla de un empleo que obviamente no es el que la
entrevista requiere, el entrevistador deducirá que a usted no le interesa esa
vacante y de inmediato lo desestimará en sus consideraciones. Son muchas las
personas que pierden así una buena oportunidad laboral.
7- Cuénteme acerca de su empleador actual y de los anteriores.
No critique a su empleador actual o a los ex, porque dará una mala impresión
de usted mismo. Pero tampoco se vaya al otro extremo y atribuya a sus
supervisores todo el mérito de su desarrollo profesional. Usted debe atribuirse
todo el mérito que pueda acerca de sus logros, porque esto es lo que repercute
en el entrevistador. Ponga especial énfasis en los ejemplos de iniciativa y
liderazgo, en aquellos en los que usted haya creado o dirigido un proyecto o un
programa hasta una conclusión exitosa, o en los que haya conseguido idear
alguna nueva contribución para mejorar la rentabilidad de la empresa. La mejor
manera de darle una buena impresión a un empleador en perspectiva es hablando
de la manera en que usted mejoró la rentabilidad de sus ex empleadores.
8- ¿Qué piensa acerca de su último (actual) jefe?
Esta pregunta es otra variación de la anterior. Se aplica la misma regla:
nunca critique a un ex empleador, independientemente de qué siente en realidad.
9- ¿Cuáles son los mejores y peores aspectos de su último (actual)
empleo?
Subraye sólo lo positivo, hablando en función de los desafíos que haya
tenido que enfrentar y qué hizo para resolverlos.
10- ¿Cuánto desea ganar?
Lo ideal es evitar toda alusión al dinero, si fuera posible, al menos
durante la primera entrevista. Ese tema será tratado en posteriores
entrevistas, cuando el empleador decida que usted lo satisface y desee
contratarlo. Pero si el entrevistador toca el tema, usted no puede darse el lujo
de ignorarlo. Una respuesta posible sería decir que el empleo es más
importante que el dinero, y que usted desea hablar más a fondo acerca de sus
habilidades y capacidades. Cuando efectivamente llegue el momento de tratar la
negociación salarial, evite mencionar una cifra específica. Si es demasiado
alta, el empleador no lo tendrá más en consideración. Si es demasiado baja,
usted habrá pecado de modesto y esto puede perjudicarlo ante sus ojos.
Simplemente declare cuál era su salario en su último empleo, y deje que el
empleador haga su oferta.
Una última recomendación acerca de las preguntas, en lo que a usted se
refiere. Usted también hará preguntas. La mayoría de la gente cree que hacer
preguntas es negativo. No es así; al contrario, aumenta la posibilidad de hacer
sentir cómodo al entrevistador.
Si conoce el tipo de preguntas que formulan comúnmente los entrevistadores y el
alcance adecuado de las suyas, al prepararse de antemano usted podrá evitar las
dificultades que suelen presentarse.
|