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La Argentina es un país que desde siempre ha enfrentado dificultades económicas.
El primer punto es reconocer esa situación, el segundo es entender qué es ser
emprendedor. Un país así, a pesar de sus problemas económicos, genera enormes
oportunidades: porque el riesgo social es también riesgo retorno, es decir que
existen mayores posibilidades de crecimiento. Pero también puede ocurrir lo
contrario: son países en los que se puede pasar de un estado de prosperidad a
uno de pobreza en poco tiempo. Por eso el que quiera emprender en ambientes de
inestabilidad como éste tendrá que aprender a manejar su inteligencia
emocional, para mantener las ánimos bajo control. Los buenos emprendedores
saben como afrontar las dificultades: en los momentos de altísima tensión,
cuando campean la tormenta, se puede ver esa capacidad de responder y una
agilidad muy particular. De ahí que se subraye, tanto en la Argentina de hoy
como en otros países de Latinoamérica, la necesidad de tener una enorme
inteligencia emocional para lidiar con la cantidad de sorpresas que caen cuando
menos se las espera.
Por ejemplo en este momento hay gran disponibilidad de capital –sí,
incluso en la Argentina de hoy- que quiere invertir en proyectos emprendedores.
Pero los inversores dicen que lo que falta son buenos proyectos y buenos
emprendedores. Si uno habla con los inversores hay una famosa frase que dice:
prefiero un emprendedor A con un proyecto B que un emprendedor B con un proyecto
A. En general cuando se les pregunta a los inversores dicen que lo primero que
miran es si les gusta el emprendedor y después ven qué es lo que se puede
hacer con él. Por eso existe una enorme escasez de emprendedores.
Cuando se miran las estadísticas de EE.UU. –existe un trabajo que se llama
Global Entrepreneurship Market, que mide la actividad emprendedora– Argentina
se ubica entre los primeros cinco países del mundo que genera emprendedores. Ahí
se puede observar que el porcentaje de la población económicamente activa
desarrolla su propio proyecto. No obstante al medir, qué porcentaje de los
proyectos fracasan, Argentina también se encuentra entre los primeros. Existe
un enorme gap entre una actitud muy emprendedora y la altísima tasa de fracaso.
¿Porqué ocurre esto? Porque un gran porcentaje de estos emprendedores lo son
por necesidad y no por decisión: es la gente que dice no tuve opción.
Esto significa que en Argentina hay una cultura emprendedora pero,
curiosamente, sin buenos emprendedores y creo que eso tiene que ver con que
aquel que es emprendedor por necesidad no se forma para ser mejor emprendedor,
porque no piensan en aprender, incorporar habilidades y hacer un trabajo cada
vez mejor. En definitiva no ven su trabajo como una profesión. Esta es la
mentalidad actual.
Uno de los elementos cruciales que debe poseer cualquier emprendedor es la
idea de grandeza: esto es, siempre pensar en como hacer algo mayor, dados los
recursos de que se dispone. Es empezar con un pequeño emprendimiento y al mismo
tiempo ya estar imaginando cómo expandirlo, además de pensar en como hacer
para subsistir al mes siguiente. Desde mis perspectiva veo gran cantidad de
emprendedores pero poco compromiso a formarse, y pocos con este tipo de idea.
A lo largo de mi vida como estudiante, primero en el Colegio Carlos
Pellegrini, después en la Universidad de San Andrés, nunca escuché mencionar
la palabra emprendedor. Y estos son lugares de primer nivel de los que han
salido gran cantidad de emprendedores. Creo que las instituciones forman la
gente que concurre para ser empleados de una gran corporación o cuentapropistas,
es decir buscavidas que tratan de subsistir. Sin embargo cuando se analiza la
economía de países desarrollados como EE.UU. se observa que el 90% de la
generación de empleo se da en el sector emprendedor. Esa es la diferencia entre
un país claramente emergente y un país desarrollado. Argentina no se va a
convertir en un país desarrollado porque las grandes corporaciones tengan mayor
participación del mercado, sino porque siga habiendo la cantidad de
emprendedores que existen hoy, tratando de que estos hayan elegido serlo y al
mismo tiempo siendo más eficaces en su actitud emprendedora.
Mi argumento para aquellos que quieren ser emprendedores pero se quejan
constantemente de no conseguir capital son diez contraejemplos de gente que
conozco que empezó sin capital, no tiene familia que lo posea ni ninguna de
esas características especiales, que se supone que hay que tener para
emprender. Son personas comunes que empezaron a emprender con muchísima pasión
pero sin dinero, en contextos tan desfavorables como el actual y construyeron
compañías a las que les fue bien
Lo único que hace el contexto macroeconómico gubernamental es tornar la
vida más difícil. En este caso uno tiene un desafío de contexto y una
capacidad para responder. Si mi capacidad de respuesta es mayor a los desafíos
de contexto, triunfo, si mi capacidad es menor que este desafío, fracaso.
Lo notable es que mucha gente está solamente enfocada en el desafío de
contexto, cuando en realidad lo más importante es la capacidad de respuesta que
uno tiene. Por eso es importante recalcar que en un país como la Argentina, es
la habilidad de manejar lo emocional el principal aspecto del proceso
emprendedor.
Los atributos que tiene un emprendedor y un intrapreneur son casi los mismos:
pasión , un manager que tiene pasión tiene más perspectiva de evolucionar
dentro de una compañía que uno que no la tiene, inteligencia emocional: saber
cómo confrontar los fracasos, tener una actitud de aprendiz frente a las cosas,
querer compartir con tu equipo el éxito y tomar responsabilidad por el fracaso.
Además ser buen administrador y poseer esas ganas de crecer, que comúnmente se
llama ambición. Mi definición de un emprendedor es muy parecida de la de
manager: deseo de independencia, y la voluntad de tomar riesgos, que para el
manager está limitada por la voluntad de tomar riesgos de sus jefes. La mayor
parte de las características son compatibles. Si uno no asume el rol de
protagonista, supone que los éxitos se deben a sí mismos y no a su equipo,
entonces no es ni buen manager ni buen emprendedor. Un intrapreneur puede tener
un proyecto dentro de su compañía y desde esta se puede armar un esquema de
resultados donde este pueda capturar parte de las ganancias.
La mayor parte de la gente no hace ese tipo de cosas. Pero cada vez más
las compañías están buscando que su personal posea los atributos de
emprendedor. Antes se los veía ajenos a la compañía y ahora todas quieren
tener este líderes entre sus filas.
Cuando un empleado ve que está siendo convocado a un proceso de cambio por su
jefe, se siente apoyado para hacer más emprendedora su manera de trabajar. En
Shell, que es cliente de Axialent, comenzamos trabajar con la cúpula directiva
y terminamos con los empleados que se encuentran en la boca de extracción. No
creo en los héroes unipersonales. Por eso creo que no hay nivel de la
organización que no pueda ser más emprendedora.
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