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Cuando Martín fue citado por la gente de Salomon Brothers, luego de presentar su CV y de todo un día de entrevistas preliminares, pudo conocer al vicepresidente del directorio.
Luego de las preguntas técnicas de rigor, le presentaron un problema de ingenio:
Estás conduciendo una Ferrari de dos asientos durante una noche de tormenta torrencial. Al llegar a la esquina, te encuentras con tres personas esperando el omnibus: tu jefe, una anciana y una chica rubia espectacular. Ninguno tiene paraguas y esán empapándose. ¿Qué haces?
Si Martín daba una respuesta solidaria, como llevar a la anciana, lo iban a tildar de blando, algo poco recomendable en el mundo de los negocios.
Si decía que se iba con la chica, podía sonar frívolo y egoísta.
E irse con el jefe no era buena opción, porque la obsecuencia está mal vista.
Martín, en cambio respondió: "Le daría las llaves del coche a mi jefe para que llevara a la anciana, y yo me iría caminando con la chica bajo la lluvia." Con esa respuesta consiguió el trabajo.
A los estadounidenses les encantan las pruebas de ingenio. Para ellos, competitividad es capacitación y estímulo, pero también es creatividad.
No les interesa que uno sepa de memoria los conceptos que dan los profesores. Hay que demostrar que uno sabe aplicarlos, y más aún; que sabe qué hacer cuando se acaban los conceptos.
¡Qué sería del mundo sin los soñadores! Albert Einstein
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