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No es novedad que la profunda crisis que sufrió nuestro país trajo aparejado un enorme esfuerzo de la población para superar y salir poco a poco de la misma. Una de las cosas mas potentes que generó esa crisis, fue el crecimiento del Voluntariado.
La crisis acercó a la vista de todos el hambre y las necesidades de muchas personas. Se calcula que aproximadamente 3 millones y medio de personas trabajaron activamente para ayudar a otros, desde distintas organizaciones. Eran profesionales, jóvenes estudiantes, maestros, desocupados, jubilados, mujeres que por primera vez dejaron sus hogares para usar su experiencia y sus saberes por el bien de otros.
Si bien es cierto que la principal motivación de un voluntario es el de "dar" abiertamente en beneficio de un otro, está también presente la motivación de aprender, capacitarse y descubrir nuevas habilidades.
Y todo ese cúmulo de nuevos conocimientos y habilidades aprendidas o descubiertas podrán ser volcadas en el CV si se está buscando reinsertarse en el mercado laboral. Todo lo que uno pudo adquirir al haber participado en la organización de un comedor, un ropero comunitario, o alguna oficina de una ONG ha brindado una experiencia digna de ser volcada en el CV.
La mayoría de los empleadores no buscan solamente a alguien que tenga muchos años de experiencia, sino a personas que tengan las habilidades requeridas para hacer el trabajo. La clave de este momento de transición, del pasaje de ser un voluntario sin experiencia laboral formal a un empleado remunerado, está en identificar estas habilidades y conocimientos, adaptarlos a los requerimientos del mercado laboral y poder comunicárselas a un empleador.
Se debe basar el C.V. en las actividades que se pueden desempeñar de acuerdo a los conocimientos, la formación y las aptitudes y tratar de transmitir que se cuenta con la habilidad necesaria para producir resultados concretos dentro del área que elijamos y que la empresa requiera. Es fundamental tener en claro en base a qué datos hacemos tal afirmación.
Por eso es importante analizar las fortalezas obtenidas en los trabajos voluntarios realizados y traspolarlos a lo laboral. Un ejemplo podría ser el de haber coordinado con éxito un equipo de trabajo para la atención de un comedor, donde hubo que planificar, organizar, manejar costos, coordinar personas, etc.
En resumen, el voluntariado, además de servir para dar una ayuda a otros, puede servir para que el propio voluntario pueda realizarse en diferentes aspectos y descubrir nuevas habilidades que le permitan aumentar su nivel de empleabilidad en un futuro.
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